La Red Social de Artistas Marciales
En este artículo les explicaré lo que son el Tai ji quan y el Qi gong. Espero que después de leerlo puedan saber en qué consisten estas disciplinas, cómo se practican y tengan una idea clara de lo que nos pueden ofrecer y cómo encontrar un instructor adecuado.
Empecemos por el tai ji quan, su definición, historia, práctica y beneficios. En chino 太极拳 corresponde en pinyin (sistema de romanización del chino) a “tài jí quán” que conocemos simplemente como “tai chi” o “tai chi chuan”. Tai significa “muy”, ji “extremo” y quan “puño”. Una traducción literal del chino sería algo similar a “puño muy extremo”. Este significado contrasta con el concepto que tenemos en occidente del tai ji como algo muy sereno, pacífico, de movimientos suaves y cadencias armoniosas. Sin embargo, en realidad el tai ji es un arte marcial de ataque que abarca los niveles físico, moral y espiritual. Es una filosofía de ver la vida, y de aplicar estos principios a un arte marcial. Adentrarse en la práctica del tai ji, es una experiencia que gradualmente cambia la manera en que vemos y experimentamos la realidad diaria.
El origen del tai ji se le atribuye a una sola persona, aunque hay dudas acerca de su identidad. Hay algunos que se lo atribuyen a Zhang San-feng, un monje taoísta del siglo XII que se inspiró al ver a una grulla y una serpiente confrontarse, y otros al general y practicante de artes marciales Chen Wang-ting (1580-1660). Fuese uno u otro, se puede establecer que el creador del tai ji recibió influencias de escuelas filosóficas, budistas, taoístas, confucianistas, de artes marciales como shaolin, y de medicina china y aplicó conceptos como qi, dao, espíritu, yin y yang a la práctica del tai ji. El tai ji tiene aspectos teóricos milenarios y prácticos de poco más de 400 años, y que durante su historia ha evolucionado considerablemente.
El tai ji se transmitió por cinco generaciones únicamente entre los descendientes de Chen Wang-ting y posteriormente a principios del siglo XIX el arte salió de la esfera familiar. Gracias a esto se crearon otros estilos de tai ji diferentes al Chen, como lo son el Wu, Sun, Wu-Hao y el más popular actualmente, el estilo Yang. No existe un estilo mejor que otro, en realidad todos comparten los mismos principios y tienen muchas similitudes. Si preguntamos a un grupo de personas cual baile es mejor, algunos contestarán que el ballet, otros que el tango, etcétera, pero la realidad es que comparten los mismos principios y los aplican según su estilo, al igual que el tai ji. Actualmente la dinastía de la familia Chen va en la generación número veinte. Cada descendiente y estudiante de los mismos, ha heredado el conocimiento y lo ha modificado, por lo que existe un incontable número de variedades sobre los principales estilos de tai ji. Actualmente hay formas cortas con 24 secuencias de movimientos o formas largas de hasta 229 secuencias. También hay formas con armas como la espada, lanza o palo. Ante tal diversidad, ha sido necesario estandarizar las formas para su práctica diaria y para competición, tarea en que hasta el gobierno chino ha participado. Hoy en día las formas más populares son el resultado de este proceso y la forma de estilo Yang de 24 secuencias de movimientos es la más extendida en China y el mundo entero.
El tai ji, al igual que cualquier otro ejercicio, mueve el qi y la sangre por lo que desde el punto de vista de medicina china, ayuda a mejorar las condiciones causadas por alteraciones en el flujo normal de qi y sangre, como pueden ser: reducir dolores musculares o articulares, ansiedad y depresión ; mejora el equilibrio, la flexibilidad y fuerza muscular, por lo que reduce las caídas en los adultos mayores; mejora la calidad del sueño, disminuye la presión arterial, mejora la condición cardiovascular, aumenta la energía, agilidad, condición física y bienestar general. El beneficio específico del tai ji es el resultado de una práctica correcta del mismo, de lo contrario en esencia no es diferente a otras actividades como caminar, correr, bailar, etcétera, que al igual que cualquier tipo de ejercicio, tienen efectos saludables.
El tai ji es como cualquier otro deporte marcial, requiere de mucha fuerza, elasticidad, y constancia. Si no ha sudado después de practicar tai ji y a lo largo de semanas de práctica diaria no ve cambios en su cuerpo como mayor fuerza de las extremidades inferiores, algo anda mal. El primer paso es dominar el aspecto físico y obedecer las reglas de las secuencias de los movimientos para después poder acceder a lo más sutil. Después de años de práctica se puede aprender a sentir y dominar el qi de uno mismo y del contrincante y utilizarlo en la defensa y ataque, sin embargo la meta última debe ser llegar a comprender los principios que gobiernan nuestro mundo a nivel físico, mental y espiritual para llevar una vida en equilibrio total.
气功 corresponde en pinyin a “qì gōng” y lo conocemos como “chi kung”. Qi significa “aliento, aire, gas” pero se le da un significado espiritual que hemos traducido en occidente como “energía”. Gong se define como “logro”. Una traducción literal es algo semejante a “aquel que logra acceder, controlar o manipular el nivel energético”. La historia del qi gong es milenaria y el primer texto que habla del qi es el “Yi Jing” (El libro de los cambios, 1122 AC) . Durante su historia ha sido mencionado en textos de diversas escuelas de pensamiento, por lo que ha incluido diversas prácticas como técnicas de respiración, concentración, meditación, masaje, secuencias de movimientos estáticos y dinámicos entre otras técnicas secretas, para entrenar el cuerpo la mente y el espíritu. A lo largo de su evolución ha dado nacimiento a disciplinas como el shaolin, yi jin jing, tai ji, ba duan jin, xing yi quan y ba gua zhang, todas practicadas hoy en día a nivel global.
En su historia se identifican cuatro periodos principales que son el chamanístico, religioso, marcial y el más reciente el de sanación o médico. El qi gong se ha enseñado con finalidades distintas según el grupo de practicantes, por ejemplo los taoístas buscan la longevidad o inmortalidad, los seguidores del confucionismo buscan crear una mejor sociedad, mientras que los budistas lo utilizan para alcanzar el nirvana y los monjes shaolin para lograr proezas físicas sorprendentes. Después de la revolución cultural china el desarrollo del qi gong ha sido vertiginoso y es un fenómeno mundial y la corriente más difundida busca tratar todo tipo de enfermedades, incluso hay hospitales donde se imparte esta terapia como arma terapéutica. El qi gong médico ha cobrado notoriedad por sus métodos diagnósticos y de tratamiento con reportes de sanaciones extraordinarias, lo que ha despertado un gran interés por esta disciplina. Una sesión de qi gong consiste en el diagnóstico “energético”, biomédico o de medicina china y el tratamiento con qi o energía. El médico o sanador emite qi o energía para curar al paciente. Hay reportes de sanación total de casos de cáncer o diabetes, sin embargo estos efectos del qi gong son muy controvertidos ante la comunidad científica que lo niegan o atribuyen sus efectos a simple sugestión. Según las investigaciones se ha encontrado que el qi gong puede modificar la presión arterial, viscosidad sanguínea, densidad ósea, función endocrina, función sexual, dislipidemia y embolias. La emisión de qi causa una germinación acelerada en semillas y la reducción del tamaño de tumores en animales. Los estudios de neuroimagenología, electroencefalografía, electrocardiograma y pruebas sanguíneas han demostrado cambios después de un tratamiento de emisión de qi. También es considerado un gran reductor de estrés.
El número de verdaderos maestros de qi gong y tai ji quan es muy bajo en China y en occidente aun más. Hay que tener mucha cautela ya que en el caso de la práctica inadecuada del tai ji quan se pueden lesionar las articulaciones, además de realizar los ejercicios de manera incorrecta y no alcanzar los efectos positivos; en el caso del qi gong se debe ser extremadamente cuidadoso, ya que la mayoría de los instructores no tienen la capacidad ni los valores éticos indispensables para tratar pacientes, además de que se ha convertido en un negocio muy lucrativo. Desconfíe de aquellos que le prometen aprender estas disciplinas en un curso de uno o varios fines de semana o que aseguren curarle de una enfermedad incurable o difícil de tratar. No confíe en aquellos que ostentan haber estudiado en China, ya que la mayoría de estas personas han estudiado por periodos cortos de tiempo. En China estas disciplinas se estudian con los grandes maestros por muchos años, hasta que finalmente el estudiante es aceptado como discípulo y se le da el permiso de enseñar y difundir estas prácticas, pero siempre se sigue estudiando bajo la tutela del maestro hasta que este muere. En occidente el acceso a este tipo de formación es poco probable, por lo que se recomienda la práctica frecuente con un instructor o terapeuta calificado y de vez en cuando con el maestro del mismo. En estos casos si puede valer la pena un curso intensivo de un fin de semana.
Al encender el televisor nos encontramos con aparatos que pueden darnos abdominales de atleta de alto rendimiento “en semanas...” o piernas de modelo en “unas sesiones”. Si acudimos a un gimnasio nos recomiendan rutinas para que en unos cuantos meses mejoremos el volumen y fuerza de nuestros músculos y la condición aeróbica. Las disciplinas orientales tradicionales no se aprenden rápidamente. El tai ji no funciona a corto plazo, ni siquiera ofrece un tiempo determinado para poder llegar a cierto nivel. El qi gong es aún más extremo a este respecto. Parecería que es más importante recorrer el camino que llegar a una meta. Esta característica convierte al practicante de estas disciplinas en personas que se han puesto un gran reto por delante, pero están dispuestas a entregarse a ellas para poder obtener los grandes beneficios que otorgan. Les recomiendo que le den una verdadera oportunidad a estas disciplinas bajo la tutela de un instructor cualificado de 6 meses para tai ji y de un año para qi gong. Esto es el plazo mínimo para comprender estas prácticas y poder ver cambios en su cuerpo y mente. El dominio de ambas disciplinas implica la práctica diaria por muchos años, pero le aseguro que vale la pena y a comparación de otros deportes los beneficios son más duraderos y relevantes, además son ejercicios que se pueden realizar toda la vida, ya que la edad de oro de un maestro en estas disciplinas va de los 40 a 70 años de edad, así que nunca es tarde para comenzar con tai ji y qi gong!
Dr. Antonio Merchant
Escuela Superior de MTC / Clinica Guang An Men
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