La Red Social de Artistas Marciales
El Hapkido es un Arte Marcial guerrero, un Arte Marcial puro donde la meta es la supervivencia ante una agresión.
El Hapkido tiene una técnica tradicional, una ética y un protocolo.
Dichas técnicas se ajustan a unos patrones éticos que no existen fuera del Dojan.
Sabemos en todo momento que nuestro compañero nunca va a querer dañarnos. Así que por más realismo que queramos dar dentro de un Arte Marcial, nunca se puede comparar con la cruel realidad de las calles.
En las calles no hay educación, ni ética en la agresión. Tampoco se pueden preveer dichas agresiones. De estas circunstancias nace la necesidad de adaptar los sistemas tradicionales a la vida real del siglo XXI.
Así nacen los sistemas de Defensa Policiales. En mi caso el Hapkido Policial donde sólo se contempla un sistema defensivo , pero también ofensivo dentro de un Sistema Marcial de Combate. El Hapkido policial tiene como objetivo principal aplacar la violencia mientras se salva la vida. Nuestra vida o la de los ciudadanos.
Un sistema Marcial de Combate requiere eficacia, y rapidez en el adiestramiento de los alumnos.
Los alumnos de los Sistemas Policiales y Marciales de Combate son personas dedicadas a la seguridad, policías, militares, escoltas ....
Todos ellos necesitan de un entrenamiento diferente. Su adiestramiento está basado en la eficacia, y la eficacia depende la actitud del estudiante. El Maestro es el responsable de enfocar el entrenamiento para un adiestramiento policial o militar.
El éxito de los Sistemas Marciales de combate radica en dos puntos.
Racionalizar el miedo a la agresión y ser capaz de repelerla con eficacia.
El miedo es lo que nos hace sobrevivir, por lo tanto peder el respeto al miedo es contraproducente. Una persona que pierde el miedo a la agresión es un suicida o un loco.
Desde que somos niños, nuestros padres nos inculcan el concepto del miedo como forma de protegernos. Como consecuencia los miedos y las limitaciones que representan se conservan en nuestro subconsciente durante toda nuestra vida. El entrenamiento tradicional sirve para aumentar la autoestima y mejorar nuestras técnicas, pero no sirve de nada si no podemos controlar nuestra mente. Este es el objetivo del entrenamiento policial.
El objetivo del instructor de Hapkido policial o del Hapkido de Combate es enseñar a racionalizar el miedo, nunca a perderlo.
Muchos instructores insisten en perder el miedo al dolor. El dolor tiene unas repercusiones físicas y mentales que hay que aceptar, y hay que aprender a convivir con ellas en el entrenamiento. Hay que sentir la amenaza para experimentar como enfrentarse a ella.
En mi opinión, creo que hay que perder el miedo a ser golpeados durante el entrenamiento. No debemos perder el miedo al dolor. Este es el que nos hace valorar la eficacia de las técnicas y además junto con el sentimiento del miedo, es lo que alimenta nuestro instinto de supervivencia.
En la vida real el peor enemigo de los agentes de policía, militares y seguridad es la impresión que nos puede dar el enemigo, su apariencia, su estatura....
Lo mismo pasa en las calles. Un agresor de 1,80m de altura con 120 kilos de peso y una expresión agresiva, puede ser suficiente para que nuestro éxito en una intervención sea negativo. Nuestra imaginación es un gran enemigo de nuestra eficacia.
Yo insisto en el entrenamiento en que debemos practicar con agresión real, en distancia real y a velocidad controlada. El control de la velocidad en el entrenamiento evita lesiones de importancia . Sólo así sabemos que somos efectivos en la vida real.
Dentro del entrenamiento pienso que el sudor ahorra mucha sangre a los agentes de los cuerpos y fuerzas de seguridad, tanto para ellos como para los agresores y por supuesto para los ciudadanos.
En el entrenamiento de cualquier sistema destinado al servicio policial o militar es fundamental trabajar el concepto de la distancia.
Tenemos distancias diferentes para el cuerpo a cuerpo con mano vacía, para el cuchillo y para las armas de fuego. Distancias para la defensa en el entrenamiento policial y para el ataque en los sistemas Marciales de Combate.
Conforme se acorta la distancia en la lucha, las cosas se suceden cada vez mas rápido y la capacidad de reacción es cada vez menor.
Los movimientos deben de ser simples y eficaces. No debemos malgastar energía ni hacer gestos inútiles.
Respecto del entrenamiento con armas hay que entender que llevar un arma no es garantía de éxito en las acciones policiales. Muchos agentes han muerto con sus propias armas después de ser desarmados. Por lo tanto en el entrenamiento no sólo hay que conocer las armas y su manejo sino también entrenar la defensa táctica.
Los estudiantes de Hapkido Policial y de Combate, se acostumbran al pleno contacto con el entrenamiento y de esta forma pierden el miedo a ser golpeados y canalizan la energía que se genera para su propio éxito.
Esta es la forma que Yo entiendo para un entrenamiento efectivo dentro de cualquier Sistema Marcial de Combate.
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