Mientras aprendemos una actividad física cualquiera que ésta sea, en más de una oportunidad nos hemos preguntado por qué debemos respetar tantos patrones técnicos. La esfera de las artes marciales, y el Soo Bahk Do en particular, debido a la complejidad de sus exigencias, no está exento de este fenómenos.
La respuesta a esta interrogante pudiera buscarse en diversas ciencias como la psicología, fisiología y otras, pero en este caso nos basaremos en la más simple de todas a nuestro entender: La física mecánica, que busca la explicación de los cuerpos y sus movimientos, y dentro de ella no puede obviarse las leyes de Sir. Isaac Newton.Tomaremos como ejemplo la técnica YON KWON - CHUN DAN KONG KIOK en Soo Bahk Do, este es el golpe de puño directo al plexo con traslacion del peso a través de un paso. Respetando la premisa basica de cadena de comando : MENTE/INTENCION, CADERA, CODO/RODILLA Y MANO/PIE.
Desde BAL CHA KI CHUM BI (guardia) la primera acción consiste en un vigoroso empuje con la pierna atrasada contra el suelo, muy similar a la arrancada de los corredores de velocidad o los saltadores. Una vez más estamos haciendo alusión a Newton (tercera ley -de acción y reacción-) que expresa: “Los cuerpos actúan uno sobre el otro con fuerzas de igual módulo y dirección, pero en sentido opuesto”: Siendo así, mientras más activo sea el empuje de la pierna contra el piso hacia atrás con los músculos Gemelos y otros planos musculares, mayor será la aceleración hacia delante. Esta puede asumirse como la segunda fuerza a favor de nuestro movimiento.
Musculatura de la pierna
Según Newton, específicamente su segunda ley o ley de las fuerzas, “la fuerza que actúa sobre un cuerpo dado es igual al producto de masa de este por la aceleración que dicha fuerza comunica al cuerpo”. Sobre esta base, mientras mayor masa muscular se encuentre vinculada a la acción (como en este caso el Sartorio y el Cuádriceps Femoral entre otros), la ejecución tendrá una mayor fuerza resultante por la sumatoria de las fuerzas actuantes. Esta es la tercera fuerza a favor de la ejecución.
Rotación de la cadera
La rotación de la cadera induce la acción de los músculos locales como el Psoas ilíaco, Serratos, Abdominales y otros a favor de la ejecución, y su explicación es similar a la referida en la Musculatura de la pierna. Esta es la cuarta fuerza en función de la ejecución.
Músculos del tronco
Por la acción de la rotación de la cadera, así como de la acción hacia atrás del brazo opuesto al que realiza la ejecución del suki, se logra incorporar a la ejecución una serie de músculos del tronco como los Paravertebrales y otros en función de la acción, cuya explicación es la referida en la Musculatura de la pierna. Esta es la quinta fuerza a favor de la ejecución.
Rotación de los hombros
La explicación es similar a la referida en el punto anterior, y ello propicia la acción de los músculos Deltoides, Esternocleidomastoildeo, trapecio, dorsales y otros. Esta es la sexta fuerza a favor de la ejecución.
Empuje del brazo al frente
La explicación es similar a la referida en la Musculatura de la pierna, y ello garantiza la inclusión de los músculos, bíceps, tríceps, pectorales y otros. Esta es la séptima fuerza a favor de la ejecución.
Rotación del brazo que ejecuta la acción
El movimiento que presupone esta acción no tributa directamente a un incremento de fuerza como tal, pero es de vital importancia porque los movimientos curvilíneos (principio de la balística) garantizan la estabilidad de la trayectoria y esto evita que se disperse la fuerza y por el contrario se concentre en un punto específico. Esta es la novena fuerza actuante a favor del movimiento.
Componente gravitatorio
Cuando realizamos el paso al frente para buscar una mayor amplitud del paso en nuestro ataque, involuntariamente desciende nuestro centro de gravedad corporal. Esta fracción de la fuerza que atrae los cuerpos hacia la tierra, es la décima en sumarse a favor de nuestra ejecución.
Movimiento rectilíneo uniformemente variado
Este aspecto se refiere al carácter de aceleración progresiva que se presenta en la técnica de ataque, en el cual se parte de una velocidad mínima y al momento de impacto se alcanza la mayor aceleración posible. Esta es la décimo primera fuerza a favor del movimiento a ejecutar.
Fuerza de rozamiento
EL EQUILIBRIO ES ACCIÓN
Es conocido que, desde la dinámica biológica, la postura puede definirse como la actividad refleja de un organismo respecto a su adaptación al espacio. Si examinamos más detenidamente esta definición a la luz de ese contexto la postura-equilibrio no se relacionaría tanto con la estabilización de una actitud o con el mantenimiento de una posición determinada, sino con la misma acción motriz. Referirse a postura/equilibrio no debería conllevar -como suele malinterpretarse no sin cierta frecuencia- la idea de no-actividad, sino todo lo contrario. Desde luego que no se podría entender bien el concepto de postura, ni el de equilibrio, sin hacer referencias a la acción que inmediatamente le ha precedido, a la acción que determina su mantenimiento y, en consecuencia, a aquella que seguidamente le va a suceder. Postura-equilibrio implica una dinámica compleja de interacciones sensorio-perceptivo-motrices, que ocurren, se procesan, se integran, se programan, se organizan y se ejecutan en planos muy diferentes. Postura-equilibrio podría ser equiparada conceptualmente (y, de hecho, se la equipara) con “estabilidad”, pero debe tenerse en cuenta que esa “estabilidad” es siempre relativa. Feldenkrais (1995) prefiere hacer mención a la “actura” y no tanto a la “postura”, refiriéndose al modo cómo una acción se cumple y al modo cómo pueda ser cumplida mejor por una persona: “…La postura erecta ideal no se obtiene haciéndose uno algo, sino exactamente no haciendo nada, es decir, eliminando todos los actos de origen voluntario, debidos a móviles distintos al de estar de pie que se hicieron automáticos habiendo llegado a formar parte de la “actura” personal, de la situación erguida…”.
Tomar conciencia de todos esos actos voluntarios que se hicieron automáticos a fuerza de repetirlos y deslindar los que son necesarios de los que son superfluos a la hora de estar de pie, no es tarea fácil. Las horas de trabajo perdidas por dolores crónicos de la espalda -lumbalgias, hernias discales, ciáticas etc.-, en gran medida originados en una incorrecta postura-equilibrio en las acciones de la vida cotidiana, y el número tan elevado de personas que en algún momento de su vida ha sufrido alguna de estas dolencias, nos hace considerar la dificultad de conseguir esta postura erecta ideal.
La gran mayoría de métodos de reeducación postural –Feldenkrais (1985,1991,1995); Gerda Alexander (1983); Françoise Mezières, Matias
Alexander (1986), Antoni Munné (1993); Thérèse Bertherat (1987); Blandine Calais (1991);- cada uno con sus particularidades enfatizan el hecho de que toda la musculatura posterior del cuerpo y concretamente la espalda, sede de los principales músculos antigravitatorios, se convierte en una de las claves para iniciar la toma de conciencia de los malos hábitos posturales. Feldenkrais (1995) explica que toda acción efectuada correctamente desde una postura equilibrada y económica lleva aparejados los siguiente rasgos:
a) Se tiene la sensación de falta de esfuerzo, independientemente de la energía empleada para una acción determinada. Observar a un experto esquiador, a un campeón de patinaje artístico, a un consagrado artista marcial, a una gran bailarina profesional, nos hace pensar que sus movimientos son sencillos y aparentemente fáciles, que su postura está de acuerdo plenamente con la acción que realizan, es decir, que no existe ningún desperdicio de fuerza malgastada. Realmente la sensación de esfuerzo proviene de un sentimiento subjetivo de esfuerzo malgastado. Y no hay más que observar a los aprendices de cualquiera de las modalidades atléticas, circenses, deportivas para quedar convencido de lo que decimos. La sensación de esfuerzo se debe a que se ejecutan otros actos además del pretendido. Este aspecto del esfuerzo malgastado, de la energía perdida, tiene que ver siempre con un deficiente control del tono que como hemos dicho influye en la incorrecta postura y, por ende, en la habilidad precisa. En el marco del desarrollo del niño/a llamamos sincinesias a cualquier movimiento parásito, innecesario, que acompaña a los movimientos finos y, si bien las de reproducción corresponden a determinadas edades evolutivas y, casi siempre, desaparecen o se debilitan con la edad, las tónicas acompañan siempre al individuo y pasan a formar parte de ese fondo tónico que cada cual albergamos, urdido al unísono de los fenómenos de resonancia afectivo-emocional.
b) Se tiene la sensación de falta de resistencia. Y esta sensación
se debe, por una parte, a la inadecuada inhibición e integración de los impulsos de la acción antes de ejecutarla. Pensar por un momento en las veces que estamos planeando una acción difícil con las mandíbulas apretadas y las manos contraídas, por ejemplo. Por otra parte, a un defecto particular en la contracción de la musculatura. Los músculos que producen la fuerza está situados alrededor de la pelvis y los miembros no hacen más que poner los huesos en tal relación que transmitan la fuerza para mover el cuerpo. Este aspecto de considerar a la zona de la pelvis, al vientre, al plexo solar, como centro energético es muy conocido en las distintas técnicas nacidas en Oriente imbricadas, casi siempre, con aspectos filosófico-religiosos que le añaden, quizás, elementos de difícil análisis.
c) Existe la vuelta. La característica principal de la actura correcta en el radio de acción del movimiento voluntario es que dicho acto puede detenerse en cualquiera de sus fases o invertirse sin cambiar la actitud y sin esfuerzo. Entre las excepciones a esta regla se encuentran el movimiento reflejo y la inercia de la acción ya comenzada, como por ejemplo en la deglución y en el salto. Aunque también podemos decir, como cuenta el mismo Feldenkrais, que existen yoguis con tal grado de capacidad que pueden controlar el vómito a voluntad y también famosos saltadores que son capaces de seguir teniendo un excelente control del propio cuerpo aún sin soporte gravitacional.
d) La influencia de la respiración en la postura incorrecta.
Contener el aliento es la señal observable más clara de una postura o actura incorrecta. Aunque el fenómeno es muy complejo y extenso para analizarlo en este trabajo, baste decir que la respiración es una de las vías a caballo entre los fenómenos conscientes e inconscientes a la que tenemos cierto acceso voluntario, que más imbricación presenta con los afectos y las emociones y cuyos elementos agentes, los pulmones, carecen de movimiento por sí mismos y deben ser movidos por los músculos. Determinados bloqueos en estos grupos musculares pueden hacer instalar un mecanismo de ventilación defectuoso con los consiguientes problemas de salud. Usualmente la defectuosa retención habitual del aliento coincide con una excitabilidad muscular inadecuada que casi siempre afecta al músculo más importante de la respiración: el diafragma.
Seguramente la observación y seguimiento de estos cuatro principios fundamentales conllevaría en cada uno de nosotros la posibilidad de acercarnos a eso que definimos con Feldenkrais como la postura erecta ideal.
En Soo Bahk Do - Moo Duk Kwan, la posicion de preparado (chum bi) y de terminado (baro) son las formas ideales de demostrar una correcta postura de equilibrio y estabilidad postural.
DESCRIPCIÓN DE TÉCNICAS Y EJECUCIONES











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